Lugar: Auditorio 200, Museo Reina Sofía

Fechas: 5-7 de septiembre de 2016

Reconocido 1 crédito ECTS para estudiantes del Grado en Historia del Arte UAM

Organiza: Museo Reina Sofía, Saint Louis University, Universidad de Barcelona y Universidad Autónoma de Madrid

En colaboración con: Terra Foundation for American Art

En el marco del proyecto de investigación: Modernidad(es) descentralizada(s): arte, política y contracultura en el eje transatlántico durante la Guerra Fría (HAR2014-53834-P)

Programa definitivo del congreso

El congreso internacional Atlántico Frío aborda los intercambios artísticos, culturales y estéticos que se produjeron entre Estados Unidos, Europa, África y América Latina durante la Guerra Fría, con el objetivo de poner de relieve los ejes de alineamiento entre los actores que se vieron atrapados en este gran teatro estratégico. Las mesas de debate, conferencias y comunicaciones que forman parte del congreso, seleccionadas en una convocatoria internacional abierta, proponen rescatar nodos de influencia y circulación cultural hasta ahora poco estudiados, con la finalidad de descentrar el eje París-Nueva York —todavía predominante  y omnipresente en los estudios de la Guerra Fría y sus avatares artísticos— y promover una discusión que otorgue voz a las expresiones culturales que se generaron al margen de las estructuras oficiales de poder.

Partiendo de la desestabilización del status quo que supusieron la Conferencia de Bandung (1955) y la revolución húngara (1956), se destacan las formas de mediación, disidencia y resistencia que ofrecieron respuestas alternativas al cisma ideológico y estético que marcó el contexto cultural y social tras la Segunda Guerra Mundial. Desde esta perspectiva, se plantea dibujar una nueva cartografía de prácticas artísticas y de relaciones institucionales, subjetivas y políticas, que reconsidere las diferentes narrativas en pugna del arte moderno.

Este ejercicio de reconsideración no solo muestra alternativas a la visión occidental dominante, sino que también pone de relieve los vínculos que, a menudo, han servido como plataformas para materializar respuestas disidentes al orden geopolítico de la Guerra Fría, un periodo clave en la configuración del mundo globalizado actual.

Por último, la propia posición “periférica” de España con respecto al Reino Unido, Francia y Estados Unidos abre un espacio propicio para repensar el papel del arte moderno y cuestionar el relato basado en el concepto de progreso que ha dominado el estudio de la modernidad artística.